Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento.
"Plegue al cielo que el lector, enardecido y momentáneamente feroz como lo que lee, sin desorientarse, su abrupto y salvaje sendero, por entre las desoladas ciénagas de estas páginas sombrías y llenas de venenos; pues a menos que ponga en su lectura una lógica rigurosa y una tensión de espíritu igual, como mínimo, a su desconfianza, las emanaciones mortales de este libro embeberán su alma como azúcar en agua. No es bueno que todo el mundo lea las páginas que siguen; sólo algunos saborearán sin peligro ese fruto amargo. Por lo tanto alma tímida, antes de adentrarte más por semejantes landas inexploradas, dirige hacia atrás tus pasos y no hacia adelante."